MÁS PESADILLAS DE COFRADE

Fernando García Haldón acaba de terminar el libro “Pesadillas de Cofrade II”, la segunda parte del libro cofrade más vendido de los últimos años. La editorial Jirones de Azul será la encargada, de nuevo, de editar un libro que está llamado a convertirse en un nuevo éxito de ventas.
Tal y como adelantó anoche en su visita al programa "Semana Santa de Sevilla", de Sevilla TV, este nuevo libro da la voz a 70 personajes anónimos que han enviado sus pesadillas al blog pesadillasdecofrades.blogspot.com. Al mismo tiempo, se recogen otras 29 pesadillas a cofrades conocidos en la ciudad.
En total, 99 pesadillas para que la que haga 100, la última, sea la pesadilla de cada uno de los lectores que compren el libro.
Puente de la Inmaculada
El objetivo que persigue la editorial es que pueda estar ya a la venta en el puente de la Inmaculada y convertirse, otra vez, en el regalo perfecto para estas navidades.
Por su parte, García Haldón presentósu proyecto de La Radio de los Blogueros, su nuevo programa en Punto Radio Sevilla; todos los viernes a las 19:00 horas. Para conocer este punto de encuentro entre aficionados a los blogs, pulse en el siguiente enlace:
www.laradiodelosblogueros.blogspot.com
Fotografía: José Javier Comas Rodríguez
¿Cuánto me paga?

La noticia de la renuncia de Ricardo Suárez a la realización del cartel de la próxima Semana Santa ha provocado una auténtica revolución. No entraba en los planes del Consejo. Por muchas vueltas que le doy, no se aún si darle la razón al pintor o todo lo contrario. Desde luego, lo que tengo clarísimo es que aquí, o jugamos todos o pinchamos la pelota. Si todos actuáramos como Ricardo, el panorama sería el siguiente:
8 de Noviembre de 2008: Nombramiento del próximo pregonero
- "Fulanito", buenas noches, soy Manolo Nieto, secretario del Consejo; te voy a pasar con el presidente.
- “Fulanito, buenas noches, soy Adolfo Arenas”
- “Dígame”, responde Fulanito
- “Le llamo para comunicarle que le hemos nombrado pregonero de la Semana Santa”
- Fulanito asiente, teléfono en mano, y dice: “vale, pero … ¿cuánto me paga?”
Habrá, incluso, quienes piensen que de esa manera se dignifica el Pregón. O ya me dirán ustedes, si un pintor exige que se pague su obra, el escritor podría hacer lo mismo, ¿verdad? A saber qué opinarían entonces los defensores de la opción de Ricardo Suárez. Al pintor se le paga su obra, y al escritor también, y si el pregonero no es escritor, también habrá que pagarle porque quizás tenga que remunerar a sus negros. Quién sabe.
El caso es que el debate está abierto. Y voy más allá. ¿Quién paga al conferenciante, al historiador o al periodista que, de manera desinteresada, acude para dar su charla a un grupo joven, a una Asociación de Barrio, o los hermanos de cualquier hermandad, etc.? Al fin y al cabo, se trata de poner los conocimientos de uno al servicio de los demás.
Es por eso que sigo sin entender del todo la respuesta de Ricardo, pero la respeto. Mientras, me viene a la memoria aquel anuncio que concluye diciendo: “hay cosas que no tienen precio”
La Abuela Rosario
A estas alturas de la vida quiere, su nieta, que la abuela corra, que se bañe con ella en la playa y hasta que haga castillos en la arena. La coge del brazo intentando tirar de ella.
Si supiera la pequeña cuánto pesa haber visto tanta tragedia junta, lo que pesa haber tenido las puertas de casa siempre abiertas para que no faltara nada a los suyos, dando comida y cama con sábanas blancas, si supiera su nieta lo que pesa ver perder a un hermano, a tu marido e incluso a un hijo … ojalá no lo sepa nunca, se dice cerrando los ojos mientras aprieta sus puños bordados con hilos de venas.
Hoy Ángela, su nieta, recuerda la flaccidez de aquellos brazos en la playa, el toque de carmín en sus labios, su bolso, su vestido, pero sobre todo, el susurro de su voz cuando inexplicablemente encontraba a la primera, y entre tantas medallas en su pecho, la de su Angelita de la Cruz.
Fernando G. Haldón, padrino de la Tertulia Cultural "San Isidoro de Sevilla"
Artículos de Fernando G. Haldón en WWW.PASIONENSEVILLA.TV
Era un Seat Supermirafiori
(Escrito por Fernando García Haldón)
Casi siempre en julio, mes preferido por mi padre para sus vacaciones. La noche anterior, mis hermanos y yo llenábamos maletas con el ojo supervisor de la madre, siempre pendiente de que no faltara nada. Antes de la salida, la complicada tarea de colocar los bártulos entre el maletero y la baca del coche. Ya está todo listo, un último repaso a la casa, luz, gas, ventanas y puertas …nos vamos.
Era un supermirafiori. Tapicería marrón. Con las viejas manillas carcomidas por el sol, bajábamos las ventanillas, ahora convertidas en telones que se abrían para una nueva función, una nueva obra de teatro, una película, una aventura, la de los primeros amores, la del reencuentro con aquellos que no ves desde hace un año, todo estaba detrás de aquella ventanilla.
Era un supermirafiori. Tapiceria marrón. Temprana hora de salida. Aún veo desde el asiento de atrás la melena de mi madre y el pelo sin canas de mi padre. Mientras él guarda el trapo con el que comprobaba el nivel de aceite, agua y no se cuántas cosas más, ella se gira y nos dice “En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén”
Ya podíamos salir. Nos separaban casi dos horas para llegar a la playa, a Chipiona. Hay quienes dicen que no tiene “glamour”, que está llena de sevillanos y casi reniegan haberla pisado. Hoy les escribo desde este lugar, estoy viendo la luz de su faro con la misma ilusión que la primera vez. He venido en el asiento de atrás, mi padre ya tiene canas, mi madre ni siquiera está, pero antes de salir mi hermano pequeño se giraba para decir: “En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén”
Feliz viaje y buenas vacaciones. Vayan con Dios
Artículo publicado en www.pasionensevilla.tv
"Golpe a golpe, beso a beso"
(Escrito por Fernando García Haldón)
Cuando llamo a la centralita de cualquier empresa me salta la repetitiva sucesión de notas que recuerdan la Quinta de Beethoven , “La Primavera” de Vivaldi, o en el peor de los casos, el último éxito del verano. Sin embargo, cuando mi tocayo coge el teléfono, además de un cariñoso “¡Qué pasa miarma!”, escucho el hermoso estruendo que provoca la lucha entre la gubia y la madera. Me pregunto entonces cómo puede mantener una conversación a la vez que ayuda con sus golpes al nacimiento de una nueva imagen convirtiendo la madera en carne.
Dice que es fácil, que cuando tiene memorizados en la cabeza los trazos de los bocetos, lo único que hace falta es tener la resistencia suficiente para no descansar hasta que concluya. Mientras tanto, le habla, le habla a medida que va descubriendo golpe a golpe, beso a beso, su rostro. Le cuenta sus cosas, sus preocupaciones, sus ilusiones y sus miedos. Fernando está con Él, en su taller, aún no lo ha descubierto el pueblo, todavía tiene las manos y los pies intactos, las únicas oraciones que ha escuchado son las de su autor, este joven sevillano que no llega ni a los treinta años y dedica su vida al arte de la imaginería.
Cuando la madera ya se ha convertido en Dios, deja un vacío inexplicable en su taller, en su pequeño templo, y pasa a ser del Pueblo, de la madre que pide por su hijo, del parado que necesita un trabajo para mantener a su familia y hasta del joven que quiere entrar en la Universidad. Es probable que en uno de sus paseos, amigo lector, por la calle San Luis, escuche usted los golpes del artista con la gubia. Deténgase. Cierre los ojos. En un futuro, usted o los suyos se arrodillarán ante la obra de Fernando Aguado, y le hablarán, le contarán sus cosas, sus preocupaciones, sus ilusiones y sus miedos.
Tocayo, amigo mío, ¿te imaginas el día que tus futuros hijos también se arrodillen ante Él?, ¿el día que lleven en la cartera una estampa con su rostro y presuman de las manos de su padre?
¿Cómo surge este libro?
Me propuse indagar en lo más profundo de los personajes que aparecen en este libro. Ellos, los que han ocupado cargos de relevancia en las hermandades, los que llevan años delante de un micrófono, los que han tallado a nuestros titulares, los que han estudiado la historia de las hermandades … todos … han tenido su pesadilla. Curiosamente casi todas durante la Cuaresma. Cuarenta días. Cuarenta noches en vela.
Ahora es tu turno, cofrade, cuéntanos tu pesadilla aquí o a través de pesadillasdecofrade@gmail.com



